En reivindicación del Cantante

Cuando tocas la primera tecla de un piano este dará un DO, si frotas la primera cuerda de una guitarra desde abajo sonara un MI, y así con todos los instrumentos, no importa si ese día peleaste con tu esposo o esposa, no importa si estas  “de goma”, no importa si te acaban de regañar o no, siempre sonara la nota que pidas. Pero hay un instrumento que se afecta fácilmente con el frio, el calor, la tristeza, la alegría, la frustración, el hambre, la comida, el sueño, el desvelo,  la humedad, la resequedad, etc., etc.  Este es instrumento es la voz humana, sin embargo en nuestro medio muy pocos críticos conocen bien sobre su funcionamiento y su complejidad.

He notado que algunos diarios tienen entre sus columnas criticas de arte, estas en su mayoría abarcan mas lo relacionado a la plástica y la literatura, son realizadas por personas experimentadas generalmente en estos  tipos de arte, lo mismo sucede cuando es relativo a la música pero aquí hay algo que resulta verdaderamente curioso,  y es el hecho de que ninguno de estos críticos son cantantes, esto se nota cuando critican un concierto dónde está implícita la voz humana como una gala lirica o una ópera, se nota cierto menosprecio hacia el cantante sobre los instrumentistas o los artistas plásticos.

La forma en que se enseña y se entrena en un instrumento regular no es igual a como se hace con la voz humana, las exigencias son distintas,  si bien es cierto que hay muchos cantantes “de garaje” y empíricos también hay otros que requieren una formación muy complicas. Un buen músico debe pasar muchos años practicando la ejecución de su instrumento  junto a la teoría musical, ahora para el caso de un cantante debemos agregar a lo ya mencionado entrenamiento dramático (clases de actuación), esgrima, danza,  expresión corporal y el manejo de otro instrumento.  Cada vez que he conocido un muy bien preparado cantante este también ejecuta algún instrumento de manera aceptable, pero muy pocas veces (si no es que nunca) he conocido algún muy buen pianista, guitarrista, trompetista, violinista, saxofonista, etc., que  también cante de manera aceptable. Y algunos de estos, hacen críticas de canto en los periódicos.

Cuando enseñas a tocar un instrumento y el maestro corrige y regaña constantemente, el alumno puede sentirse frustrado y resentido pero puede seguir tocando, se verá afectada la emotividad de la pieza pero para efectos prácticos es aceptable, con un cantante es diferente, cuando es presa de la frustración, la desesperación, el resentimiento y el cansancio no solo se verá afectada la emotividad de la pieza si no todo, es por eso que en el ensayo de una opera puede ser que el tenor  o la soprano principal pida suspender durante algunos minutos el ensayo después de los regaños o repeticiones constantes del director cuando algo no está saliendo bien especialmente si es el cantante el que lo está haciendo mal, después de esto la orquesta completa murmura  “¡que diva!”  Y si algún miembro de la orquesta tiene una columna en un periódico lo va a hacer pedazos. Lógicamente hay cantantes que en verdad son divos pero antes de darles este calificativo se tiene que haber descartado  lo arriba expuesto.

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